Santiago Giménez estuvo a punto de dejar el fútbol por una trombosis

En exclusiva para Caliente TV, el jugador del Feyenoord relató el momento en que estuvo a punto de decir ¡adiós a las canchas!
Arte: Juan Pablo Ruiz

En entrevista exclusiva para Caliente TV, Santiago Giménez reveló que estuvo a punto de abandonar el fútbol debido a una trombosis. Con apenas 17 años, Santiago estaba viviendo su sueño de entrenar con el primer equipo de Cruz Azul. Pero un día, durante una rutina de entrenamiento en el Centro de Alto Rendimiento (CAR), su vida dio un giro inesperado y aterrador.

«Me acuerdo que estaban remodelando La Noria y nos fuimos a entrenar al Centro de Alto Rendimiento (CAR). Mientras hacía ejercicio, sentí un fuerte dolor en mi brazo izquierdo. Estaba hinchado y enrojecido, pero no le di mucha importancia al principio», recuerda Santiago, con una voz que aún refleja el temor de aquel momento. «Pensé que era parte del esfuerzo físico, pero cuando el dolor persistió, supe que algo no estaba bien».

Lo que parecía ser una molestia pasajera pronto se convirtió en una emergencia médica. » Pasó el médico enfrente de mí y le dije que sentía hinchado el brazo, me revisó y vió que estaba rojo, ya casi morado y tenía salpullido, y me dijo que teníamos que irnos al hospital. En ese momento me preocupé y le llamé a mi papá.», relata Santiago.

«Llegué al hospital, me hicieron un ultrasonido, no sé bien el término médico) y salió que tenía una trombosis en la vena clavicular. Yo ya tenía una operación de la clavícula, entonces yo tenía un metal con siete clavos y uno de ellos estaba dando a la vena y como hice mucho ejercicio, se infló la vena, el clavo estaba tapando y se hizo el coágulo», datalla.

La noticia sacudió a Santiago y a su familia. «Recuerdo el momento en que mi mamá llegó al hospital llorando. Ese fue el momento en que supe que la situación era grave», confiesa Santiago, con la voz entrecortada por la emoción. «Fue un momento de angustia y desesperación».

Las cirugías y el tratamiento se convirtieron en una rutina para Santiago. «Me operaron, me limpiaron la trombosis, pero la amenaza seguía ahí. Tenía que tomar anticoagulantes y someterme a más cirugías para extraer los clavos que estaban causando el problema», relata Santiago, con una determinación que desafía la adversidad.

Pero lo más difícil estaba por venir. «Cuando el médico me dijo que ya no podría jugar al fútbol debido a la necesidad de tomar anticoagulantes de por vida, sentí que el mundo se derrumbaba a mi alrededor, ese día lloré junto a mi papá y le pedí respuestas a Dios», confiesa Santiago, con la voz cargada de emoción.

Pero Santiago se negó a rendirse. Con la fuerza de su fe y el apoyo inquebrantable de su familia, se enfrentó a la adversidad con valentía y determinación. «Volví a someterme a varias cirugías, pasó seis meses, y cuando el médico me dijo que mi vena estaba recuperada en un 94%, supe que aún había esperanza. Al día siguiente volví a Cruz Azul para seguir luchando por mi sueño.», comparte Santiago, con una sonrisa de gratitud en su rostro.

Trasvarias intervenciones en el quirófano y meses de recuperación, Giménez resalta que esa etapa marcó un antes y un después su vida, encontrando la resilencia y la fuerza en Dios y su familia «Me di cuenta que amaba el fútbol y si eso no hubiera pasado yo no sería lo que soy ahora», concluyó.

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